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14 May 2013 @ 10:09 am
#29 Quién quiere vivir para siempre  
Fandom: Harry Potter
Claim: Sirem

Empty Chairs and Empty Tables (where my friends will meet no more)


There's a grief that can't be spoken.
There's a pain goes on and on.
Empty chairs at empty tables
Now my friends are dead and gone.



Remus mira con ojos que se niegan a ver, el corazón se le aprieta con un dolor tan profundo que no deja espacio para las palabras, es uno de esos dolores de rincones oscuros y noches infinitas, y un temblor que sacude los cimientos del alma, es una pena que solamente se puede existir en soledad, porque se siente únicamente cuando uno se encuentra solo frente a las cenizas del mundo.


Algunos podrían decir que están en Guerra, que aunque trágica, la muerte de los Potter es solo una más. A su alrededor la vida sigue, el mundo gira, sale el sol y sale la luna. Pero para Remus el mundo murió ese día. Frente a él, en los restos de la casa humeante murió Lily, murió James, murió Peter, murió Sirius. Que duele demasiado para pensar en él.


Con pasos de plomo traspasa el umbral de la puerta (que se mantuvo, irónicamente, en pie), lo atrapan los fantasmas de los rincones y las sombras y los vacíos. En esa mesa se sentaban todos a comer una vez a la semana, a pesar de lo terrible que les sacudiera la Guerra, todos los viernes sin falta se sentaban a comer en esa mesa de roble y fingían un rato que no pasaba nada.


En ese sofá se sentaban durante horas, solían bromear sobre la Guerra, cómo hacían con todo lo demás, porque si podían hacer un chiste de ello, entonces no era tan grave, ¿no?


—¿Cuándo te mueras me puedo quedar con Lily?


James abre y cierra la boca como un pez fuera del agua, frunciendo el ceño.


—La expresión “sobre mi cadáver” no funciona aquí, ¿eh?


—Cabrón.


—No te preocupes —Sirius sonríe bastardo, perruno—, si yo me muero primero, te puedes quedar… a Peter.



En cierta forma esta habitación donde ahora se encuentra, la salita de los Potter, se convirtió en su isla en medio de la tempestad. Una pequeña burbuja donde todos podían pretender que la Guerra no era para tanto, donde podían ser niños por un ratico, donde no tenían que navegar océanos de sangre derramada, ni luchar batallas de adultos que nunca quisieron ser. Solo por un ratico. Podían ir a jugar con Harry y pretender que todo estaba bien, reconfortarse en el hecho de que aún había amor en el mundo, pequeños milagros de ojos verdes.


Y si a Remus le hubiesen preguntado, hubiese afirmado con toda la convicción que fuera capaz de conjurar, que los últimos en pie iban a ser Sirius y James, mas grandes que la vida, valientes y atolondrados, tan jóvenes e idealistas. O la hermosa Lily, que podía hacerlos callar a todos con una mirada, lo suficientemente fuerte para mantenerlos a todos unidos en las noches más terribles y frías. O Peter, que siempre sabía qué nudo del Sauce apretar, por donde escurriese, que olía el peligro antes que todos los demás y daba la señal.


Pero no él, no Remus Lupin, hombre lobo, renegado, el más débil de la manada, la parte maldita y marcada. Remus, que hubiese dado cualquier cosa por no ser el último en pie, por no tener que caminar las ruinas del mundo a solas. Completa, total, malditamente solo.


Maldito Sirius. Maldito James. Maldita Lily. Maldito Peter.


Durante una década le hicieron creer que ya nunca tenía que estar solo, que siempre iban a estar ahí. Que iban a conquistar el mundo, que iban a vivir para siempre. Todo fue un engaño, todo fue mentira, cuando Remus por fin se lo creyó tenía que venir a pararse frente a la tumba de sus mejores amigos.


Pensó, absurda, estúpidamente, que tenían más tiempo. Que eran inmortales, invencibles, tenían el mundo entre sus manos y todos los amaneceres del mundo. Ahora tras lo que queda de la ventana que da al este, sale el sol, arropando con sus malditos rayos las ruinas de lo que hace menos de veinticuatro horas fue su vida. Y es en ese momento que Remus se da cuenta de que está completamente solo.

Here they talked of revolution.
Here it was they lit the flame.
Here they sang about `tomorrow'
And tomorrow never came.